Nuestros Productos
Featured
from MX$175.00
La diosa de la luna. El 21 de febrero de 1978 en la esquina que forman las calles de Guatemala y Seminario, a una cuadra del Palacio Nacional y del zócalo en la ciudad de México una cuadrilla de trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro que hacia labores de mantenimiento encontró a dos metros de profundidad un gran monolito. El hallazgo fue comunicado al Instituto Nacional de Antropología e Historia. Este descubrimiento puso en marcha el Programa de Arqueología Urbana, programa que, durante treinta y cuatro años ha develado, poco a poco, la grandeza de la Gran Tenochtitlan. El monolito es la imagen Coyolxauhqui, la diosa de la luna, hija de Coatlicue, la diosa madre de la tierra, hermana de los cuatrocientos guerreros del sur o centzonhuitznáhuah y del dios de la guerra o Huitzilopochtli. Coyolxauhqui yace desmembrada en la base de la escalinata principal del Templo Mayor de la Gran Tenochtitlan. El mito de Coyolxauhqui, Coatlicue y Huitzilopochtli Cierto día Coatlicue barría en su casa cuando encontró una bola de plumas. La recogío y la puso sobre su vientre. Cuando terminó su faena buscó la bola de plumas y ya no la encontró: en ese momento quedó embarazada. Los centzonhuitznáhuah se enteraron y fue mucho su enojo. Su hermana mayor, Coyolxauhqui, les dijo, Hermanos míos, lo que ha hecho nos deshonra matémos a nuestra madre. Cuando Coatlicue lo supo se asustó mucho y el hijo que ya llevaba en su vientre la calmaba y le decía, no te preocupes madre mía yo te protegeré. Coyolxauhqui y los Centzonhuitznáhuah tomaron sus ropas y sus armas y se vistieron para la guerra. Se pusieron sus tocados (Anecúyotl) en la cabeza y sus cascabeles (Oyohualli) en las pantorrillas. Tomaron sus flechas (Tlatzontectli), sus escudos (Chimalli), sus macanas con filos de obsidiana (Macahuitl) y se fueron hacia el Coatépetl (Cerro de las Serpientes), allá por Tollán, para matar a Coatlicue la que los había avergonzado. Cuando llegaron a la cumbre del monte Coatépetl, del vientre de Coatlicue nació Huitzilopochtli vestido y listo para la guerra. Huitzilopochtli encendió su serpiente de fuego (Xiuhcóatl) y con ella golpeó a Coyolxauhqui en el cuello y le desprendió la cabeza y golpeó en sus brazos y en sus piernas y, toda ella, Coyolxauhqui, quedó deshecha a los pies del cerro Coatépetl. Huitzilopochtli persiguió a sus hermanos, los cuatrocientos guerreros del Sur o Centzonhuitznáhuah, y a todos los mató. Ninguno quedó vivo. Es así como Coyolxauhqui yace deshecha a los pies del cerro Coatépetl y es así, también, como los aztecas la representaron a los pies del Templo Mayor de la Gran Tenochtitlan.
Read more →
from MX$175.00
Tumba de K'inich J'anaab Pakal. Fue descubierta por el arqueólogo Albert Ruz Lhuiller en 1950 al observar en el piso superior de la Pirámide de las Inscripciones en Palenque, Chiapas, una loza con tres orificios. Al levantar esa losa el primero de sesenta escalones de un pasaje hacia el interior de la pirámide. Excavar ese pasadizo lleno de escombros y grandes piedras les llevó casi cinco años y después de bajar casi quince metros llegaron a una piedra triangular y al quitarla vieron cinco esqueletos que protegían la entrada hacia una cámara mortuoria. Al entrar a la cámara observaron estalactitas y estalagmitas por todas partes. Los muros, brillantes como la nieve, por las sales depositados en ellos durante cientos de años, estaban cubiertos con figuras en relieve de gran tamaño y en el centro estaba una impresionante y enorme piedra caliza de color blanco amarillento que los mayas utilizaban para sus trabajos más importantes. La piedra, que mide 2.20 metros de ancho, 3.5 metros de alto, 0.35 metros de grueso y se calcula que pesa 5.8 toneladas, cubre el sarcófago de un personaje muy importante en Palenque: K'inich J'anaab Pakal (Gran Escudo Solar), Pakal II o Pakal el Grande, nacido el 23 de marzo del 603 y muerto el 28 de agosto de 683 de nuestra era. Esta piedra o lápida representa a Pakal II en el momento de su muerte y describe su viaje hacia el inframundo. De arriba hacia abajo se puede ver a Itzam Yeh o 7 Guacamaya (que representa a la constelación de la Osa Mayor) que se posa en parte superior de la Wakah Chan o Árbol Sagrado (Ceiba) y que representa a la Vía Láctea. En la parte media se observa una serpiente con dos cabezas en lados opuestos y representa la línea que sigue el sol a su paso por el cielo: por un lado sale y por el otro se oculta. Justo abajo se observa la figura de Pakal II en su viaje, o caída, hacia las fauces del monstruo de la tierra que lo reciben abiertas. Pakal II está sobre el Plato de Ofrenda Deificado. En uno de los costado de la lápida se lee un glifo que representa el verbo “och be” que significa “se adentró por el camino” es decir, murió y tomó el rumbo hacia el inframundo.
Read more →
from MX$35.00
Este glifo representa el movimiento en la cultura azteca y tiene el mismo origen que la palabra hule en la lengua náhuatl. Es parte de los veinte signos que forman el “Tonalpohualli” o calendario de 260 dias de los aztecas y junto con otros cinco integran uno de los cuatro rumbos cósmicos: el oriente, es decir, hacia la salida del sol. También se le relacionó con el juego de pelota y el movimiento constante de jugadores y de la pelota de caucho. El ir y venir; el bien y el mal; la lluvia y la sequía. Es, en sí mismo, un signo de equilibrio.
Read more →
from MX$35.00
Para los integrantes de la etnia wixaritari el dios Tatewari (Nuestro Abuelo) es el fuego, la chispa originaria que integra todas las fuerzas vitales de la naturaleza: agua, viento, aire y fuego. Los Kaka+yarixi (plural de Kaka+yari) son los grandes espiritus ancestrales del pueblo Huichol (plural de wixárica) y ellos han dejado sus marcas en la tierra; cada hecho tiene un porqué, todo está relacionado, todo depende de todo. Su ritual más significativo es el mitote, ceremonia religiosa con danzas y movimientos mágicos para activar la energía vital del universo, para agitar la vida, o sea al kipuri. Para los huicholes existe un lugar, una tierra sagrada: Wirikuta (el gran desierto en San Luis Potosí o desierto del gran Nayar) a donde van en busca del jícuri o híkuri (el rostro del divino o peyote, la planta sagrada) y que sólo los mara´akames (chamanes) pueden comer y, así, estar preparados para librar batallas en el terreno de lo sobrenatural.
Read more →
from MX$35.00
Esta semilla tuvo enorme importancia entre los pueblos mesoamericanos. Tostado, molido y mezclado con agua (Xocóatl) fue utilizado para elaborar una bebida exclusiva de los gobernantes y sacerdotes. También se usó como ofrenda para los dioses y, combinado con otras especias, como medicina para tratar enfermedades. Asimismo fue usado como moneda de cambio para el comercio y solicitado como tributo para los pueblos conquistados. Los pueblos aztecas y mayas tostaban y molían la semilla y obtenían una pasta oscura y amarga con alto contenido energético de fácil transporte que mezclada con miel era ideal para alimentar a sus ejércitos en sus campañas de conquista.
Read more →
from MX$35.00
A esta escultura en piedra también se le conoce como “Hacha pescado” o “Hacha del Delfín” y fue encontrada en la región de Los Tuxtlas en el centro del estado de Veracruz. Se cree que sirvió como marca o límite del campo en el juego de pelota o como el símbolo de las fuerzas y de los animales protectores relacionados con la ceremonia de decapitación de uno de los jugadores. Las figuras que se representan en las hachas son, en general, cabezas de humano o de animal, es decir, la idea de la decapitación está implícita en la misma escultura.
Read more →
from MX$35.00
El juego de pelota se practicó en casi todo México. Se relacionó con aspectos mágicos, religiosos y deportivos. La pelota de caucho duro pesaba unos 3.5 kg y las únicas partes del cuerpo que la tocaban eran las caderas, rodillas, codos y glúteos y era necesario hacerla pasar por cada uno de los dos aros de piedra ubicados en las paredes de la cancha. Una relación importante con el juego fue la presencia baños de vapor (Temazcalli) en donde los jugadores se purificaban antes del partido. Lo que no es seguro es a quiénes sacrificaban después del juego: los ganadores o los perdedores.
Read more →
from MX$35.00
En todas las culturas del México antiguo (y del mundo) existió una forma de medir el tiempo. Mayas, mexicas, mixtecos, mixes, zapotecos y otros mas, desarrollaron su forma particular de interpretar el movimiento de los astros en la bóveda celeste y de los cambios que la naturaleza les brindaba. El Tonalpohualli, el xiuhpohualli, los katunes, los baktunes: saber el inicio y final de las estaciones les aseguraba la supervivencia. En el campo barbechar, sembrar y cosechar era necesario que coincidiera con la lluvia: todo debía de estar preparado. El momento de iniciar una guerra, de sacrificar a los vencidos, de la subida de un emperador al trono, en fin, los acontecimientos más significativos estuvieron ligados a uno de los mayores desarrollos culturales: el calendario.
Read more →
from MX$35.00
Es una de las joyas de la arqueología mexicana. Está elaborada en estuco y mide 43 x 17 cm. Fue encontrada en el interior del Templo de las Inscripciones y se piensa que representa al rey Pakal II quien gobernó Palenque del 615 al 683 d.C. Palenque fue una ciudad muy importante en el occidente de la zona maya por la gran cantidad y calidad de sus esculturas y su extraordinario desarrollo arquitectónico. Algo notable es la enorme cantidad de inscripciones glíficas que se encuentran en casi todos los edificios del sitio
Read more →
from MX$35.00
Se encuentra en varias culturas de mesoamérica: azteca, tolteca, totonaca, tarasca, maya y otras más. Se presenta como un individuo semirecostado con una pequeña plataforma o vasija en su vientre. Se cree que representa al dios del agua y la lluvia (Tláloc) o del pulque (Tezcatzóncatl). También se cree que su función fue la de soportar en su vientre una vasija ceremonial (Cuaxicalli) con ofrendas para los dioses: pulque o sangre humana. Para los tarascos fue el mensajero divino (Cúrita káheri) quien llevaba las ofrendas humanas hasta la morada de los dioses.
Read more →
from MX$35.00
El jaguar fue uno de los animales con más significado religioso para muchas de las culturas mesoamericanas. Se le relacionó con la fuerza, la astucia, la valentía y con la noche, la oscuridad y el inframundo. Para los mayas fue “Balam”, uno de sus dioses protectores. Para los olmecas fue uno de los dioses que les dio el origen. Para los aztecas hubo dos categorías para los guerreros de élite, lo mejor de lo mejor: los Caballeros Jaguar y los Caballeros Águila. En México se pueden encontrar una enorme variedad de representaciones del Jaguar.
Read more →
from MX$35.00
En las excavaciones del Templo Mayor de la Gran Tenochtitlán en el centro de la ciudad de México se encontró la “Casa de las Águilas”, recinto grande y suntuoso para las ceremonias religiosas y militares de los “Caballeros Águila”. El águila, animal fuerte, hermoso y feroz, fue tomada como su símbolo y como ella se vestían para la guerra; así, tomaban sus cualidades y características para la batalla. Es posible que los caballeros, antes de entrar en acción, se autosacrificaran y ofrecieran al dios de la muerte (Mictlantecuhtli) su propia sangre, además de pulque y copal.
Read more →
from MX$35.00
Los aztecas, en el esplendor de su cultura, dominaron desde Tula y el Tajín hasta Tlaxcala y parte de Veracruz y Tabasco. Sus guerreros usaban varios distintivos personales o de grupo en los tocados. En las macanas llevaban cantos afilados de obsidiana, flechas y lanzas también con puntas de obsidiana o pedernal, trajes de algodón (ichcahuipilli), lanzadardos (átlatl), arco (tlahuitolli), honda (temálatl), cuchillo (técpatl) y el escudo plano y circular hecho con carrizos, cuero y madera: no obstante su ligereza les ofrecía una excelente protección.
Read more →
from MX$35.00
Este glifo representa el movimiento en la cultura azteca y tiene el mismo origen que la palabra hule en la lengua náhuatl. Es parte de los veinte signos que forman el “Tonalpohualli” o calendario de 260 dias de los aztecas y junto con otros cinco integran uno de los cuatro rumbos cósmicos: el oriente, es decir, hacia la salida del sol. También se le relacionó con el juego de pelota y el movimiento constante de jugadores y de la pelota de caucho. El ir y venir; el bien y el mal; la lluvia y la sequía. Es, en si mismo, un signo de equilibrio.
Read more →
from MX$35.00
En el México prehispánico Quetzalcóatl tiene una enorme importancia. Entre los toltecas, olmecas, mayas, mixtecos y aztecas se presenta como su dios principal. Su historia empieza cuando nace como Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl rey de los toltecas, sucesor de Huetzin y Uhuitimal. Fue un monarca con extraordinaria habilidad y enorme talento; espléndido constructor de caminos, innovador de las artes de la alfarería y la fundición de metales; así como de la talla de piedras preciosas y joyas. El fue quien introdujo el chocolate y el uso del hule en la vida de los pueblos tolteca, maya y azteca. Como dios se ve representado en la pirámide de Quetzalcóatl en Teotihuacán; en Xochicalco en la pirámide de las serpientes emplumadas y en Chichén- Itzá en la pirámide de Kukulcán. También se le identifica como “la estrella de la mañana” o el planeta Venus.
Read more →
from MX$35.00
En la mitología azteca, Xochiquetzal fue considerada como la diosa de las flores, del amor, de la maternidad y creadora de la primera humanidad; es una de las formas de la Diosa Madre. Fue la esposa de Tláloc (dios de la lluvia) y fue raptada por Tezcatlipoca (Espejo humeante) que la llevó a los nueve cielos y la hizo diosa del buen querer. También fue esposa de Centéotl, de Ixotecutli y de Mixcóatl; con este último tuviero un hijo: Quetzalcóatl. De sus cabellos nacieron las fuentes y los ríos, de su piel nace la hierba y las flores, de sus ojos las cavernas y los pozos, de su boca las grandes cuevas. De su nariz se forman los valles y los montes y de su espalda las grandes montañas. Xochiquétzal también es considerada como la patrona de las labores domésticas.
Read more →
from MX$35.00
La olmeca (Habitantes de la Tierra del Hule) es considerada en Mesoamérica como “la cultura madre” (1200 a 100 a.C.) La ciudad representativa es La Venta en el estado de Tabasco y su zona de influencia también estuvo en el sur de Veracruz en su límite con Oaxaca. En esta gran área se han encontrado 17 cabezas colosales que van desde 1.50 a 3.40 m. de diámetro y su peso desde 6 hasta 50 toneladas. En estas cabezas se distingue un casco con varios tipos de insignias exclusivas que bien podrían representar personajes importantes o dinastías familiares.
Read more →
from MX$35.00
Curicaueri (Dios del Fuego) y Xaratanga (Diosa de la Luna) son los dioses principales en la mitología P´urhépecha; de la unión de ellos, nacieron la armonía y la felicidad y, con ello, todo lo que conocemos en la tierra. Para el pueblo p´urhépecha, Curicaueri nacía en el oriente y tomaba la forma del sol o dios del fuego y recorría la bóveda celeste como un halcón. El aire, el agua, la tierra y el fuego son los cuatro elementos a los que les hacían reverencia y era Curicaueri “el gran quemador o dios del fuego” al que los “petamuti” (el sabio, el guía, el gran sacerdote de los tarascos) pedían a su gente y les decían que “trajeran leña para los cúes (templos o adoratorios) y dieran de comer leña a Curicaueri” para que ardiera con fuego perpetuo. A este dios siempre le ofrendaron desde el nacimiento y la vida hasta los sagrados alimentos.
Read more →
from MX$35.00
El maíz ha sido, a través del tiempo, el alimento básico del pueblo mexicano; en prácticamente todas nuestras culturas encontramos un dios o diosa que lo representa: en la cultura zapoteca lo fue Pitao Cozobi que también fue la diosa de la agricultura y de las cosechas. Fue ella quién estuvo en contacto con otros dioses y junto con ellos le daban el permiso a los hombres para modificar Ia naturaleza del cerro y del valle siempre y cuando fuera para trabajarse y producir comida, producir el maíz: nuestro sustento. Para que las cosechas fueran abundantes los campos eran regados con la sangre de los sacerdotes de la diosa Pitao Cozobi antes de la siembra y después de la cosecha. Cada año, al término del ciclo agrícola, el sacerdote principal de Dani Báa (Mitla) le daba las gracias a los dioses por los resultados de un buen año agrícola.
Read more →
from MX$35.00
Mitla es, sin duda, un lugar espectacular y apasionante. La estética y el equilibrio de sus cientos de miles de diseños angulares, así como la disposición en bandas decorativas que cubren el palacio llamado "Grupo de las Columnas” lo hace único. Su construcción se inició en el año 850 a. C. y terminó en 1521. Tuvo una gran importancia política y militar. Hoy es un centro político y religioso que influye en toda la ciudad de Oaxaca. La arquitecto Nelly Robles define a Mitla como:"Una obra maestra del genio creativo del hombre"
Read more →
from MX$35.00
Itzamná fue el amigo de los hombres y para ellos creó El Mayab: el lugar más hermoso del mundo con flores, cielo, aire, agua y viento. Añadió los cenotes y las cavernas. Llevó el faisán, el venado y la serpiente de cascabel. Fue el primer sacerdote y creador de la escritura y de los libros. También fue una deidad benévola y nunca estuvo relacionado con la destrucción o con los desastres y jamás aparece acompañado con los símbolos de la muerte. Se le consideró como el patrono del día Ahau, el último y más importante de los veinte días del calendario maya.
Read more →
from MX$35.00
Uxmal fue una de las ciudades-estado más poderosas de la cultura maya y tuvo su máximo apogeo el Clásico Tardío (del 700 al 1000 d.C.). La pirámide del Adivino fue y es el edificio principal; ahí, en su parte frontal, fue encontrada esta bella talla en piedra llamada “La Reina de Uxmal”. Es una serpiente sagrada con las fauces abiertas de donde emerge una cabeza ricamente ataviada. En su frente presenta 9 discos de jade, en la nariz se ve una perforación y sobre su pómulo derecho presenta escarificaciones parecidas a granos de maíz, por ello se relaciona con una deidad de la agricultura.
Read more →
from MX$35.00
El jade, para muchas de las culturas del México prehispánico, representó más que un bien material, un objeto de un alto valor sagrado. Su color verde-azul lo relacionaban con el agua y, por lo tanto, con el sustento de los pueblos. En comunidades agrícolas era básico tener asegurado el abasto de agua y la diosa Chalchiuhtlicue junto con Tláloc eran los responsables de ese abasto. Chalchiuhtlicue tenía en su falda varias cuentas de jade que la relacionaban con el agua de los manantiales, ríos, lagos, lagunas y mares. En su honor se sacrificaban prisioneros de guerra y doncellas y sus corazones se ofrecían a los dioses y su sangre a la madre tierra.
Read more →
from MX$65.00
Cacaxtla esta situada en lo alto de una loma, ubicación privilegiada que les permitió dominar el valle de Puebla y Tlaxcala, enfrente del Iztaccíhuatl y Popocatépetl. Por su ubicación fue el paso natural de culturas entre el sureste y el centro del México antiguo. Se cree que los primeros pobladores fueron otomíes, sin embargo se han encontrado restos de cerámica, fase Tezoquiapan, que muestran una ocupación inicial del año 350 antes de.C. al 100 después de C. seguida, por otro grupo, fase Tenanyecac, del 100 d.C. al 650 y, por último, del 650 al 800, fase Texcalac, estuvieron los olmecas y xicalancas, fueron estos los que dejaron la últma huella. La estructura principal de Cacaxtla es el Gran Basamento que es un conjunto de cuartos y espacios abiertos. Dentro de ellos se han identificado los templos Rojo y de Venus y los edificios A y B. El Mural de la Batalla, en el B, es una pintura mural de 12 por 2 m, dividida en dos secciones y es la dramatización de un relato mítico en el que participan olmecas y xicalancas. En el A, en su pórtico del lado norte, se ve un bajo relieve en barro sin cocer que muestra un individuo de perfil y sentado. Lleva un tocado que representa el monstruo de la tierra, un faldellín y una serpiente enlazada desde el cuello hasta el tórax. Su estilo recuerda a la zona chontal de Tabasco y es posterior a los murales.
Read more →
from MX$65.00
Hablar de la cultura maya es hablar de la geometría y matemáticas en su máxima expresión: la Pirámide-Templo del Dios Kukulcán es un ejemplo grandioso de ello. El juego de luz y sombras que se observa en la pirámide los días 21 de marzo y 21 de septiembre están directamente relacionados con los equinoccios (la noche es igual al día) de primavera y verano y estos, a su vez, con los ciclos agrícolas de siembra y cosecha; es decir, la supervivencia del pueblo maya dependía de su dios Kukulcán. En esos dos días de equinoccio Kukulcán baja, simbólicamente hablando, a la tierra por medio de un cuerpo de serpiente ondulante que se forma por la proyección de sombras en el lado noroeste de la balustrada en la fachada principal. Siete triángulos isóceles se forman, el primero en aparecer es el primero en desvanecerse y el último en aparecer, es también el último en desaparecer. En la parte inferior de la balustrada se encuentra una monumental cabeza de serpiente y en la superior, en el templete superior el crótalo, así, la serpiente -Kukulcán- se forma completamente.
Read more →
from MX$65.00
Esta escultura se encontró en “El Consuelo” cerca de “Rio Tamuín” en la zona huasteca de San Luis Potosí. La cultura Huaxteca (900 a 1200 d.C.) se desarrolló en una zona de intenso calor y lluvia lo que influyó notablemente en su estilo de vida y en su muy variada elaboración de esculturas. El “Adolescente de Tamuín” representa a un joven desnudo con deformación en el cráneo y en los lóbulos de las orejas. La parte derecha de su cuerpo presenta gran variedad de cicatrices o tatuajes entre los cuales es posible reconocer mazorcas de maíz en ambos hombros y en la espalda; un tipo de flor con dos circulos concéntricos y cuatro pétalos y otra flor más con una ave en su centro. También se identifica el perfil simple del dios Ehécatl (a éste se le relaciona con el viento). Con todas las figuras ya descritas, es posible pensar que la escultura estuvo relacionada con la agricultura. Otros detalles que se ven también resultan sorprendentes: la nariz (ahora rota) presenta perforaciones para portar narigueras, la mano derecha en el pecho muestra una oquedad para colocar un estandarte o bandera. Los dientes (que se ven en la boca entreabierta) fueron tallados para hacerlos puntiagudos. Además, sus medidas de 1.11 x 0.39 m la hacen una de las esculturas más hermosas del México prehispánico.
Read more →
from MX$65.00
Esta ciudad-fortaleza fue construida en lo alto de una meseta que domina el valle de Morelos; esa ubicación estratégica le dio la posibilidad de establecer relaciones comerciales con los pueblos de Michoacán, Tlaxcala, Tabasco, Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Puebla y posiblemente con los de Quintana Roo, Yucatán y Campeche. Los principales productos de intercambio fueron cacao, algodón, obsidiana negra y verde y aves con hermoso plumaje que eran solicitadas para la confección penachos y vestidos de gala y ceremoniales. El papel protagónico de Xochicalco en el altiplano mesoamericano se inició cuando el dominio de Teotihuacán llegó a su fin hacia el año 750 d.C. La pirámide de las “Serpientes Emplumadas” es la más representativa de este sitio. Bella e impresionante presenta ocho serpientes talladas en sus costados, además de escenas militares, fechas y nombres de lugares. Xochicalco tuvo importancia cultural y religiosa; ahí se encuentra uno de los marcadores solares que junto con los de Monte Albán y Teotihuacán son de lo más impresionante: en la parte posterior de la ciudad se halla una cueva excavada en la roca; al final de la misma se llega a un pozo que viene desde la parte superior de la explanada y por el cual los rayos solares caen a plomo, sin tocar las paredes, el día 30 de abril.
Read more →

Este monolito fue encontrado el 17 de diciembre de 1790 en el zócalo de la ciudad de México en lo que fue el Templo Mayor de la Gran Tenochtitlán. Se piensa que fue tallado cerca del año 1479 durante el reinado de Axayácatl, ello por el glifo Matlactli Huan Yei Acatl o Trece Caña que se observa claramente en su parte central superior. Su peso es de 24 toneladas aproximadamente, el diámetro es de tres metros y el grosor es de 30 centímetros.
Tras su descubrimiento, la Piedra del Sol se colocó en el muro del costado poniente de una de las torres de la de la Catedral metropolitana. Aquí, la escultura se deterioró no sólo por estar al aire libre sino, sobre todo, por el maltrato que le dieron al aventarle todo tipo de basura. De ahí fue llevada, en 1910, al Museo Nacional en las calles de Moneda y, por último, a partir de 1963, preside en forma majestuosa la sala Mexica en el Museo Nacional de Antropología.
El tallado de la piedra se hizo en forma radial y circular. En el centro está el Quinto Sol representado por Tonatiuh. El siguiente círculo es el “Anillo de los Soles” con el Primer Sol o sol de jaguar, el Segundo Sol o sol del viento, el Tercer Sol o sol de fuego y el Cuarto Sol o sol de agua.
En el siguiente circulo aparecen los 20 signos del calendario mexica: lagarto (cipactli), viento (ehécatl), casa (calli), lagartija (cuetzpalin), serpiente (cóatl), muerte (miquiztli), venado (mázatl), conejo tochtli), agua (atl), perro (itzcuintli), mono (ozomatli), hierba divina (malinalli), caña (ácatl), jaguar (océlotl), águila (cuauhtli), buitre o zopilote (cozcacuauhtli), movimiento (ollin), cuchillo de pedernal (técpatl), lluvia (quiáhuitl) y flor (xóchitl).
El siguiente es el anillo de los quincunces con las placas de jade con cinco perforaciones en grupos de diez elementos y los cuatro grandes rayos solares. Le sigue el anillo del Resplandor Solar, luego el anillo del Sacrificio, el anillo de la Aceptación del Sacrificio, el anillo de las Llamas, el anillo de las Serpientes de Fuego con dos serpientes o xiuhcoatl que corren por toda la parte exterior de la escultura y, por último, el anillo del Cielo Nocturno con 158 círculos colocados en la parte externa de la xiuhcoatl.
Tras el análisis de muestras microscópicas de rastros de pintura de Piedra del Sol se sabe que este monolito estuvo cubierto (en sitios específicos) por los colores rojo y ocre, colores que concuerdan con su simbolismo.
Sin lugar a dudas, la Piedra del Sol o Calendario Azteca, representó para los mexicas la fusión de dos calendarios: el solar o natural que les indicaba fechas importantes y el adivinatorio que les permitía saber el futuro de la humanidad.