Esta semilla tuvo enorme importancia entre los pueblos mesoamericanos. Tostado, molido y mezclado con agua (Xocóatl) fue utilizado para elaborar una bebida exclusiva de los gobernantes y sacerdotes. También se usó como ofrenda para los dioses y, combinado con otras especias, como medicina para tratar enfermedades. Asimismo fue usado como moneda de cambio para el comercio y solicitado como tributo para los pueblos conquistados. Los pueblos aztecas y mayas tostaban y molían la semilla y obtenían una pasta oscura y amarga con alto contenido energético de fácil transporte que mezclada con miel era ideal para alimentar a sus ejércitos en sus campañas de conquista.