Este glifo representa el movimiento en la cultura azteca y tiene el mismo origen que la palabra hule en la lengua náhuatl. Es parte de los veinte signos que forman el “Tonalpohualli” o calendario de 260 dias de los aztecas y junto con otros cinco integran uno de los cuatro rumbos cósmicos: el oriente, es decir, hacia la salida del sol. También se le relacionó con el juego de pelota y el movimiento constante de jugadores y de la pelota de caucho. El ir y venir; el bien y el mal; la lluvia y la sequía. Es, en sí mismo, un signo de equilibrio.

Leave a Reply