Se encuentra en varias culturas de mesoamérica: azteca, tolteca, totonaca, tarasca, maya y otras más. Se presenta como un individuo semirecostado con una pequeña plataforma o vasija en su vientre. Se cree que representa al dios del agua y la lluvia (Tláloc) o del pulque (Tezcatzóncatl). También se cree que su función fue la de soportar en su vientre una vasija ceremonial (Cuaxicalli) con ofrendas para los dioses: pulque o sangre humana. Para los tarascos fue el mensajero divino (Cúrita káheri) quien llevaba las ofrendas humanas hasta la morada de los dioses.