El juego de pelota se practicó en casi todo México. Se relacionó con aspectos mágicos, religiosos y deportivos. La pelota de caucho duro pesaba unos 3.5 kg y las únicas partes del cuerpo que la tocaban eran las caderas, rodillas, codos y glúteos y era necesario hacerla pasar por cada uno de los dos aros de piedra ubicados en las paredes de la cancha.

Una relación importante con el juego fue la presencia baños de vapor (Temazcalli) en donde los jugadores se purificaban antes del partido. Lo que no es seguro es a quiénes sacrificaban después del juego: los ganadores o los perdedores.