Es la representación monumental de los guerreros toltecas. Cada Atlante mide 4.60 m de alto, uno de diámetro, pesa 8.5 toneladas y fueron tallados para sostener el techo de un adoratorio o templo ubicado en la parte superior del edificio “b” o principal. Tula fue la capital del Estado Tolteca (1250 a 950 a.C.) y su situación geográfica tuvo gran importancia en la produccion, tallado e intercambio de articulos de obsidiana: navajas, cuchillos, puntas para flechas, lanzas y macanas, además de otros artículos como espejos, cuentas y otros relacionados con la obsidiana. En Tikal, una de las ciudades mayas más importantes, se han encontrado objetos de obsidiana verde procedentes de Sierra de las Navajas, Zacualtipan y de Tepeapulco en Hidalgo, Méx. En Tula nace el rey-dios Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl y cuando la ciudad fue saqueada y destruida por los chichimecas hacia el año 1168, se va hacia el sureste con algunos de sus seguidores y llegaron a la zona maya iniciándose así el período tolteca de la península de Yucatán y el culto a la serpiente emplumada de Kukulcán o Quetzalcóatl. La influencia tolteca se ve en la arquitectura y disposición de Chichén-Itzá. Sin embargo algunos estudiosos hablan de que fueron los itzáes quienes influyeron en los toltecas.