Tumba de K'inich J'anaab Pakal
Fue descubierta por el arqueólogo Albert Ruz Lhuiller en 1950 al observar en el piso superior de la Pirámide de las Inscripciones en Palenque, Chiapas, una loza con tres orificios. Al levantar esa losa el primero de sesenta escalones de un pasaje hacia el interior de la pirámide. Excavar ese pasadizo lleno de escombros y grandes piedras les llevó casi cinco años y después de bajar casi quince metros llegaron a una piedra triangular y al quitarla vieron cinco esqueletos que protegían la entrada hacia una cámara mortuoria. Al entrar a la cámara observaron estalactitas y estalagmitas por todas partes. Los muros, brillantes como la nieve, por las sales depositados en ellos durante cientos de años, estaban cubiertos con figuras en relieve de gran tamaño y en el centro estaba una impresionante y enorme piedra caliza de color blanco amarillento que los mayas utilizaban para sus trabajos más importantes.

La piedra, que mide 2.20 metros de ancho, 3.5 metros de alto, 0.35 metros de grueso y se calcula que pesa 5.8 toneladas, cubre el sarcófago de un personaje muy importante en Palenque: K'inich J'anaab Pakal (Gran Escudo Solar), Pakal II o Pakal el Grande, nacido el 23 de marzo del 603 y muerto el 28 de agosto de 683 de nuestra era.

Esta piedra o lápida representa a Pakal II en el momento de su muerte y describe su viaje hacia el inframundo. De arriba hacia abajo se puede ver a Itzam Yeh o 7 Guacamaya (que representa a la constelación de la Osa Mayor) que se posa en parte superior de la Wakah Chan o Árbol Sagrado (Ceiba) y que representa a la Vía Láctea. En la parte media se observa una serpiente con dos cabezas en lados opuestos y representa la línea que sigue el sol a su paso por el cielo: por un lado sale y por el otro se oculta. Justo abajo se observa la figura de Pakal II en su viaje, o caída, hacia las fauces del monstruo de la tierra que lo reciben abiertas. Pakal II está sobre el Plato de Ofrenda Deificado. En uno de los costado de la lápida se lee un glifo que representa el verbo “och be” que significa “se adentró por el camino” es decir, murió y tomó el rumbo hacia el inframundo.